Retinol y retinal suenan casi igual, y no es casualidad: los dos son formas de vitamina A, los dos trabajan líneas finas, textura y granitos, y los dos tienen muy buena evidencia a su favor. La diferencia está en su potencia, en cómo los tolera tu piel y en qué concentración conviene usar cada uno.
Por qué no son lo mismo
Para hacer efecto, la vitamina A tiene que convertirse en la piel en su forma activa, el ácido retinoico. Ese camino tiene pasos:
- Retinol → retinal → ácido retinoico: necesita dos conversiones.
- Retinal → ácido retinoico: necesita una sola.
Como el retinal está un paso más cerca, llega antes a su forma activa. Por eso es más potente y rinde más con menos cantidad.
Frente a frente
- Potencia: el retinal es más potente que el retinol.
- Tolerancia: los dos pueden resecar o irritar al principio, pero el retinal suele tolerarse apenas mejor.
- Concentración habitual: el retinol va de 0,1% (para empezar) a 1%, con un rango óptimo de 0,3% a 0,5%. El retinal va de 0,03% a 0,2%, con un óptimo de 0,05% a 0,1%.
- Para qué sirven: los dos trabajan líneas finas, arrugas, textura irregular y granitos.
- Cuándo se usan: los dos de noche, con protector solar todos los días.
- Embarazo: ninguno de los dos.
No compares los porcentajes
Es el error más común: ver “retinal 0,1%” y “retinol 0,3%” y pensar que el segundo es más fuerte. Como el retinal es más potente, trabaja en concentraciones mucho más bajas. Un 0,1% de retinal ya está en su rango óptimo: no es la versión suave de nada.
Otra cosa: los nombres comerciales a veces dicen “retinol” de forma genérica aunque la fórmula use otro retinoide. Para saber cuál tiene, fijate en la lista de ingredientes: el retinol figura como Retinol, y el retinal como Retinal o Retinaldehyde.
¿Cuál te conviene?
- Si nunca usaste retinoides: empezá por un retinol bajo, entre 0,1% y 0,3%. Te deja ver cómo reacciona tu piel con menos riesgo de irritación.
- Si ya usás retinol, lo tolerás bien y querés dar un paso más: el retinal es el siguiente escalón.
- Si tu piel es sensible: primero, la barrera. Unas semanas con limpiador suave, una hidratante con ceramidas o pantenol y protector solar. Recién cuando tu piel esté cómoda, sumá un retinoide de a poco: el retinal suele ser buena opción porque tiende a irritar un poco menos, igual que un retinol usado pocas noches por semana.
- Si tu piel es seca: se puede, pero acompañalo con una buena hidratante. Las ceramidas ayudan a tolerarlo mejor.
- Si tu piel está muy irritada o con la barrera muy alterada: ninguno de los dos por ahora. Primero recuperala.
Si no tenés claro cómo es tu piel, empezá por esta guía.
Cómo empezar sin irritarte
- Solo de noche, sobre la piel limpia y seca, antes de la crema hidratante.
- De a poco: las semanas 1 y 2, una noche por semana; las semanas 3 y 4, dos noches; después, si tu piel lo tolera, entre tres y cinco noches por semana. Si tu piel es sensible, quedate en una noche por semana hasta que la tolere bien.
- Protector solar todos los días, FPS 30 o más.
- Un solo activo nuevo por vez: no empieces el retinoide junto con otro producto nuevo.
Si todavía no tenés una rutina armada, en tu primera rutina te contamos dónde encaja cada paso.
Qué es normal al principio
Las primeras semanas pueden aparecer sequedad, descamación e irritación leve. Con el retinol también puede pasar que salgan algunos granitos al principio, algo que se conoce como purging y que suele ser temporal.
Si te molesta, probá en este orden:
- Bajar la frecuencia.
- Sumar más hidratante.
- Pausarlo unos días hasta que la piel se calme.
Si el ardor, el enrojecimiento o la descamación no ceden, suspendelo y consultá con un dermatólogo.
Con qué combinarlo
- Niacinamida: muy buena compañera, porque ayuda a que el retinoide se tolere mejor. Más sobre niacinamida.
- Ceramidas: también mejoran la tolerancia.
- Vitamina C: sin problema. Lo más cómodo es vitamina C de mañana y retinoide de noche.
- Ácidos exfoliantes: con cuidado. Al empezar, no los uses la misma noche que el retinoide: el ácido salicílico (BHA) puede ir de mañana, y los AHA como el glicólico, en noches alternas, sobre todo si tu piel es sensible.
- Peróxido de benzoilo: separalos, uno de mañana y el otro de noche.
Embarazo y lactancia
Si estás embarazada o buscando un embarazo, no uses retinoides: ni retinol, ni retinal, ni otros derivados de la vitamina A que vas a ver en las etiquetas, como retinyl palmitate o hydroxypinacolone retinoate. Durante la lactancia, consultalo con tu médico antes de usarlos.
Si en esa etapa querés seguir cuidando líneas finas y textura, hay opciones como la niacinamida o los péptidos. El bakuchiol también se menciona seguido como alternativa, pero su evidencia durante el embarazo es más limitada: consultalo con tu médico antes de usarlo.
Cuándo se notan los resultados
Los retinoides piden paciencia. Una primera evaluación tiene sentido a las 4 semanas, y los cambios en textura y líneas finas se aprecian mejor entre las 8 y 12 semanas de uso constante. Cada piel es distinta y no hay promesas.
Retinol y retinal en NUDE
Con retinol, para empezar:
- Celimax Sérum de Retinol The V, con 0,1% de retinol: un buen punto de partida.
- Anua Sérum de Retinol 0,3%, con niacinamida y retinol encapsulado de liberación lenta.
Con retinal, para pieles que ya usan retinoides:
- KSecret Sérum Seoul 1988 Black Snail, con retinal liposomado.
- Arencia Sérum Booster, con retinal, cafeína y ectoína.
¿No sabés cuál va con tu piel? El Asesor de Rutina solo incluye un retinoide si encaja con tu perfil y tu experiencia, y tiene en cuenta si estás en embarazo o lactancia.
Cuándo consultar a un profesional
Este contenido es cosmético. Si tenés una irritación que no cede, brotes dolorosos o cualquier cambio en tu piel que te preocupe, consultá con un dermatólogo.

